Helado sin heladera de fresa con remolino de fruta fresca
Helado de fresa
Helado sin heladera, cremoso y con un brillante remolino de fruta fresca.
Información nutricional (por porción)
Este helado sin heladera de fresa es mi recurso veraniego cuando las fresas están en su mejor momento: toda la riqueza cremosa de un helado tradicional sin necesidad de máquina. Es ligero, con un marcado sabor a fresa y muy sencillo de preparar con solo nata montada y leche condensada.
Me gusta macerar la mitad de las fresas con un toque de azúcar y limón, triturar parte para obtener un puré brillante y dejar trozos picados para aportar textura. Ese remolino crea una cinta de fruta concentrada que hace que cada cucharada sea especial y con aire casero.
Hazlo con un día de antelación para que se asiente bien en el congelador; la espera merece la pena. La receta es tolerante, fácil de ampliar y perfecta para reuniones en el jardín o para disfrutar directamente del congelador con una galleta crujiente.
Ingredientes
- Nata para montar (fría, 35% MG):500 ml
- Leche condensada:397 g
- Fresas frescas, sin hojas y picadas:300 g
- Azúcar granulado:25 g
- Zumo de limón:15 ml
- Extracto de vainilla:5 ml
- Sal:1 pizca
Instrucciones
-
Vierte la mitad de la mezcla en un molde tipo loaf de 23 x 13 cm (aprox.) o en un recipiente apto para congelador. Riega la mitad del puré de fresa sobre la mezcla, añade el resto del helado y otra capa de puré. Con un palillo o la punta de una cuchara, haz movimientos en espiral suaves para crear un remolino sin mezclar completamente.
Consejos
- Enfría el bol y las varillas 10–15 minutos antes de batir para que la nata monte más rápido y mantenga su estructura.
- Si te gusta con trozos grandes, reserva más fresas picadas; si lo prefieres más fino, tritura una mayor porción de fruta para el puré.
- Para evitar cristales, presiona una lámina de papel de horno directamente sobre la superficie del helado antes de cerrar el recipiente.
