Pollo a la Parmesana Crujiente con Marinara Casera
Pollo a la Parmesana
Pechugas de pollo empanizadas, salsa marinara y mozzarella fundida. Un clásico italoamericano irresistible.
Información nutricional (por porción)
Hay algo innegablemente reconfortante en un pollo a la parmesana bien ejecutado. Es esa combinación perfecta de texturas: el crujiente de un filete dorado, la acidez brillante de una salsa de tomate cocinada a fuego lento y el estiramiento irresistible de la mozzarella derretida con el toque del queso parmesano. Ya sea que lo sirvas sobre una cama de espaguetis al dente o dentro de un pan tostado, este plato es un pilar de la cocina reconfortante italoamericana que nunca deja de impresionar a los comensales.
El secreto de un pollo a la parmesana de calidad de restaurante reside en los detalles. Comenzamos aplanando las pechugas de pollo para que tengan un grosor uniforme, asegurando que se mantengan jugosas mientras se cocinan al mismo tiempo. Usar una mezcla de Panko para el toque crujiente y pan rallado tradicional para la cobertura completa crea una costra superior, mientras que terminar el plato bajo el grill del horno nos regala esos hermosos puntos dorados en el queso. Es un acto de amor que sabe exactamente a una cena de domingo en casa de la nonna, reuniendo a todos a la mesa con una sonrisa.
Ingredientes
- Pechugas de pollo:700 g
- Harina de trigo común:65 g
- Huevos grandes:2 piezas
- Pan rallado tipo Panko:60 g
- Pan rallado sazonado (estilo italiano):50 g
- Queso parmesano recién rallado:50 g
- Queso mozzarella en rodajas o rallado:225 g
- Salsa marinara:500 ml
- Aceite de oliva:60 ml
- Ajo en polvo:1 cdta.
- Orégano seco:1 cdta.
- Albahaca fresca picada:2 cdas.
Instrucciones
Consejos
- Para obtener el máximo crujiente, asegúrate de que el aceite esté bien caliente antes de añadir el pollo; si está templado, el pan absorberá el aceite y quedará grasoso.
- No cubras todo el pollo con salsa antes de gratinar; ponerla solo en el centro permite que los bordes del empanado mantengan su textura crocante.
- Rallar el queso parmesano y la mozzarella en el momento marca una gran diferencia en la forma en que se funden y en la intensidad del sabor.
