Tarta de queso vasca con calabaza

Tarta vasca de calabaza
Una tarta de queso vasca en molde rectangular, con superficie muy tostada, centro cremoso y sabor cálido a calabaza especiada.
La tarta de queso vasca con calabaza conserva la superficie tostada y el centro hundido y cremoso del postre clásico, pero añade suficiente puré de calabaza para que el sabor sea claro y de temporada. Es menos exigente que una tarta de queso tradicional porque se hornea a temperatura alta, no lleva base y no necesita baño María.
La masa se prepara rápido en un procesador de alimentos o con batidora. El queso crema aporta estructura, la calabaza da humedad y color, y una pequeña cantidad de maicena ayuda a que las porciones queden limpias sin perder suavidad.
El molde rectangular hace que esta versión sea práctica para una mesa pequeña. El papel de horno sobresaliente permite sacar la tarta con facilidad una vez fría, y la forma estrecha da rebanadas ordenadas que muestran el interior naranja y cremoso.
Sírvela a temperatura ambiente para una textura más blanda y cremosa, o fría si prefieres cortes más firmes. Es lo bastante rica para servirse sola, aunque una cucharada de nata montada ligera le va muy bien.
Información nutricional (por porción)
Instrucciones
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1
Calienta el horno a 220 °C. Forra un molde rectangular estándar con una hoja grande de papel de horno, presionándola en las esquinas y dejando que sobresalga por los lados largos.
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2
Coloca el molde forrado sobre una bandeja con borde. Así será más fácil moverlo y se recogerá cualquier resto de masa si sube demasiado.
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3
En un procesador de alimentos, pulsa el azúcar blanco, la maicena, la sal, la canela, la nuez moscada y el jengibre hasta combinarlos. Si usas batidora, mezcla estos ingredientes secos en un bol grande.
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4
Añade el azúcar moreno y el queso crema. Procesa o bate hasta que la mezcla esté completamente lisa, parando una o dos veces para raspar el bol y eliminar vetas densas de queso.
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5
Agrega los huevos de uno en uno, mezclando bien y raspando el bol después de cada adición. Mezcla con firmeza, pero sin incorporar aire en exceso.
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6
Añade el puré de calabaza y mezcla hasta que la masa quede uniforme, brillante y naranja por completo.
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7
Vierte la masa en el molde forrado, procurando que quede dentro del papel. Golpea suavemente el molde sobre la encimera para asentar la superficie.
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8
Hornea de 35 a 40 minutos, hasta que la tarta esté inflada, muy dorada en algunas zonas y todavía tiemble en el centro al mover suavemente el molde.
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9
Deja enfriar la tarta en el molde sobre una rejilla al menos 1 hora, o refrigérala hasta que esté firme si quieres cortes más limpios.
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10
Usa el papel sobresaliente para levantar la tarta del molde. Pásala a una tabla y córtala en rebanadas gruesas con un cuchillo limpio.
Ingredientes
- Azúcar blanco:50 g
- Maicena:45 g
- Sal kosher:3 g
- Canela molida:1 1/2 cucharaditas
- Nuez moscada recién rallada:1/4 cucharadita
- Jengibre molido:1/4 cucharadita
- Azúcar moreno claro:100 g
- Queso crema cortado en trozos grandes:450 g
- Huevos grandes:3
- Puré de calabaza en conserva:305 g
Consejos
- El queso crema frío funciona bien en procesador; si usas batidora de mano o de pie, déjalo ablandar antes.
- Usa puré de calabaza natural, no relleno de tarta especiado, para controlar el dulzor y las especias.
- Para una superficie más oscura, gratina la tarta 1 o 2 minutos al final, vigilándola de cerca.
- Guarda las sobras tapadas en el frigorífico hasta 5 días.