Waffles de Chocolate, Plátano y Tahini con Sal de Mar
Waffles de Chocolate
Deliciosos waffles de plátano con tahini y chocolate amargo. Un desayuno gourmet con el balance perfecto entre dulce y salado.
Información nutricional (por porción)
Si buscas elevar el nivel de tu brunch del fin de semana, estos waffles de chocolate, plátano y tahini son la respuesta definitiva. Hay algo absolutamente mágico en la combinación del tahini tostado con los plátanos dulces y bien maduros. Al incorporar el cacao puro y las chispas de chocolate amargo, se crea un perfil de sabor sofisticado y profundamente reconfortante. No es el típico waffle azucarado; es una experiencia compleja, con toques de frutos secos y un matiz salado que hará que todos quieran repetir.
El secreto de estos waffles reside en el contraste de texturas y el toque final de sal de mar en escamas. El plátano mantiene el interior increíblemente tierno y húmedo, mientras que la wafflera se encarga de crear esos bordes crujientes tan característicos. Me encanta servirlos con un chorrito extra de tahini fluido y una pizca generosa de sal Maldon para resaltar la intensidad del chocolate. Es una versión adulta de un favorito de la infancia que se siente como un lujo total sin llegar a ser empalagoso.
Ingredientes
- Harina de trigo de todo uso:190 g
- Cacao en polvo sin azúcar:45 g
- Azúcar granulada:50 g
- Polvo de hornear:1 cda.
- Sal de mar fina:1/2 cdta.
- Plátanos maduros, machacados:2 piezas
- Huevos grandes:2 piezas
- Tahini (bien revuelto):80 ml
- Leche entera:250 ml
- Mantequilla sin sal, derretida:60 g
- Extracto de vainilla:1 cdta.
- Chispas de chocolate semiamargo:90 g
- Sal de mar en escamas:1 cdta.
Instrucciones
Consejos
- Utiliza los plátanos más maduros y con pecas oscuras que encuentres para conseguir el mejor dulzor natural y una textura húmeda.
- Asegúrate de revolver muy bien el tahini en su frasco antes de medirlo, ya que el aceite natural tiende a separarse en la parte superior.
- Si prefieres waffles extra crujientes, colócalos directamente sobre una rejilla de metal en el horno a 95°C mientras terminas de cocinar el resto de la masa.
