Crumble Clásico de Fresas y Ruibarbo con Avena Crujiente
Crumble de Ruibarbo
Postre primaveral de ruibarbo y fresas con una crujiente cobertura de avena y mantequilla. Dulce y ácido.
Información nutricional (por porción)
Hay algo verdaderamente mágico en la llegada del ruibarbo en primavera. Esos vibrantes tallos rosados aportan una acidez punzante y sofisticada que equilibra a la perfección el dulzor de las primeras fresas de la temporada. Este crumble es mi forma favorita de celebrar la cosecha, logrando ese equilibrio nostálgico entre un relleno de fruta jugoso y almibarado y una cobertura de avena crujiente y mantecosa que hace que cada bocado sea una delicia.
El secreto de un crumble de categoría mundial reside en la textura de la cobertura. Al utilizar mantequilla fría y copos de avena tradicionales, se crean esos irresistibles grumos dorados que se mantienen crujientes incluso frente al jugo de la fruta. Sírvelo templado con una generosa bola de helado de vainilla o un chorrito de nata líquida, y entenderás por qué este humilde postre sigue siendo un clásico imperecedero en las cocinas de todo el mundo.
Ingredientes
- Ruibarbo fresco, cortado en trozos de 1,5 cm:500 g
- Fresas frescas, sin tallos y cortadas por la mitad:300 g
- Azúcar blanca:150 g
- Maicena (almidón de maíz):2 cda.
- Extracto de vainilla:1 cdta.
- Harina de trigo común:125 g
- Copos de avena tradicionales (no instantáneos):90 g
- Azúcar moreno:150 g
- Canela molida:1 cdta.
- Mantequilla sin sal, fría y en cubos:115 g
- Sal:1/4 cdta.
Instrucciones
Consejos
- Si el ruibarbo que consigues es especialmente ácido, puedes aumentar la cantidad de azúcar blanca unos 50 gramos adicionales.
- Es fundamental usar mantequilla muy fría; si está blanda, la cobertura se derretirá y se mezclará con la fruta en lugar de quedar crujiente.
- Coloca una bandeja de horno en la rejilla inferior para evitar manchas si los jugos de la fruta burbujean y saltan fuera del molde.
